En Zacapu se acabó eso de andar con el Jesús en la boca cada vez que aparecía una patrulla. La presidenta municipal Moni Valdez fue clara y sin rodeos: en el municipio están prohibidos los retenes ilegales que durante años solo sirvieron para incomodar, hostigar y, en el peor de los casos, extorsionar a la ciudadanía.
A una semana de haber reforzado el parque vehicular de Seguridad Pública, la alcaldesa reiteró que hoy las y los zacapenses pueden circular sin ser detenidos “porque sí”, sin cobros excesivos y sin amenazas disfrazadas de operativos.
El mensaje ha sido el de cero tolerancia a abusos. Ningún elemento de Policía Municipal o Tránsito puede incurrir en actos de extorsión, y todas las unidades están debidamente identificadas para que cualquier irregularidad pueda ser reportada.
También fue tajante: el gobierno municipal no instala retenes. Las unidades que han sido vistas en los límites de Zacapu, no pertenecen al municipio ni están bajo su mando. Además, los elementos locales tienen prohibido portar pasamontañas o uniformes distintos al oficial. Y si hay multa, debe haber recibo oficial y foliado. Así de sencillo.
La presidenta lo resume sin titubeos: no más familias intimidadas por salir a la calle, no más visitantes frenados por retenes dudosos, no más miedo que limite la libertad de circular y convivir.
En Zacapu, la seguridad es para proteger, no para perseguir. Y eso —dicen desde el Ayuntamiento— ya no está a discusión.
