Entre curules tibias y leyes que sí caminan: tres diputados que sí trabajaron en el Séptimo Distrito

 ¿QUIENES HAN LEGISLADO CON ACIERTO EN EL DISTRITO 7? 



Zacapu, Michoacán; enero de 2026.— En un mundo ideal, los diputados llegan al Congreso a legislar en favor de la ciudadanía. En el mundo real, algunos llegan, se sientan, calientan la curul… y poco más. Con honrosas excepciones, claro. En el Séptimo Distrito también ha habido de todo: representantes que pasaron sin dejar huella y otros que, para sorpresa de muchos, sí entendieron de qué se trataba el encargo.

Porque mientras algunos legisladores han confundido la función pública con un trámite personal o una oportunidad de enriquecimiento, hay quienes decidieron tomarse el trabajo en serio y dejar algo más que fotografías y discursos reciclados. Vale la pena decirlo, incluso en tiempos donde reconocer el mérito parece pecado político.

En la LXIX Legislatura, Mario Magaña Juárez destacó por una productividad legislativa que hoy resulta casi exótica. Su paso por el Congreso no se limitó al pase de lista: impulsó la reforma a la Ley Estatal de Educación, que llevaba décadas intacta; promovió la Ley General de Glosa, base para la creación de la Auditoría Superior del Estado; y participó en la construcción de la Ley Estatal de Derechos Humanos, un avance histórico para Michoacán. Todo esto, además de un trabajo territorial constante que lo mantuvo más cerca de la gente que de la comodidad del recinto legislativo.

Más adelante, en la LXXIII Legislatura, Juan Pablo Puebla Arévalo decidió que la curul también podía ser un espacio para hacer política útil. Su gestión se caracterizó por iniciativas con impacto directo en la vida cotidiana: la Ley de Bomberos del Estado de Michoacán, hoy una realidad; la Ley del Consejo Consultivo Purépecha, que marcó un antes y un después en el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios; y el impulso a los nodos de la UMSNH en distintas regiones, acercando la educación superior a miles de jóvenes que antes solo la veían de lejos.

En la actualidad, Iván Arévalo Vera encabeza la lista de productividad legislativa, destacando en un entorno donde la grilla suele competir ferozmente contra el trabajo parlamentario. Su agenda ha estado centrada en propuestas concretas: desde la penalización de la alineación parental para combatir la violencia familiar, hasta el reconocimiento legal de las parejas en unión libre y del mismo sexo; la protección de niñas, niños y adolescentes frente a la violencia digital; la regulación del derecho de vía; y la ampliación de facultades de los síndicos municipales para agilizar la justicia en asuntos menores.

Magaña Juárez, Puebla Arévalo e Iván Arévalo Vera comparten algo poco común en la política local: resultados. En un escenario donde abundan los discursos largos y las acciones cortas, estos tres legisladores demostraron que sí es posible dignificar la representación popular y ejercer la política con trabajo, no solo con palabras. Y eso, en estos tiempos, ya es bastante decir.